El Re-Cuento de Rhiannon

En Beltane en la Rueda de Avalon celebramos el amor, la sensualidad, la sexualidad y el florecimiento de la Primavera, a Rhiannon, la Yegua Blanca, que cabalga misteriosamente en las laderas de los cerros. Rhiannon habita el Annwn el inframundo Celta, y esto la conecta directamente con la festividad opuesta que es Samhain.Ella es también Reina de Elfland, la tierra de los Elfos. En esta festividad llamamos al consorte de Rhiannon Pwill, él visitó el inframundo e interrumpió la Caza Salvaje del Ciervo del Dios astado Kernunnos. Ante tal ofensa, debió intercambiar lugar en el inframundo con el Dios Lunar Arawn. Para entrar tuvo que beber de las aguas de Mab, el río rojo del otro mundo. Su jornada de iniciación fue ayudada por Rhiannon quien se le aparece en un sueño con dos manzanas, una para él, la manzana del conocimiento, y otra para su oponente, con tal consejo, Pwill gana la batalla y puede volver al mundo de arriba el próximo Beltane. En donde buscará a Rhiannon en las colinas de los montes de los Summerlands.

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Una tarde luego de su comida Pwill va desde su palacio en Narberth a Gorsedd o al Túmulo de Arberth, del cual se dice que quienquiera que se siente en el Túmulo recibirá heridas o golpes o verá una gran maravilla. Mientras estaba sentado ahí en el atardecer, Pwill ve a la Dama vestida de color dorado y cabalgando un caballo blanco alrededor del camino hacia el Túmulo. Envió a uno de sus hombres para averiguar quién era Ella. El hombre corrió tras Ella mientras cabalgaba, pero mientras más rápido corría más lejos parecía estar la Dama, a pesar de que su paso parecía no alterarse. Pwill luego envió a al hombre al palacio para obtener un caballo e ir tras ella, pero de nuevo mientras más urgía a su caballo a ir rápido, más lejos parecía estar la Dama, sin embargo Su paso parecía el mismo.
Al día siguiente Pwyll volvió al Túmulo con su hombre y caballo. Una vez más la Dama de dorado pasó cerca y Pwyll envió a uno de sus más jóvenes y rápidos jinetas para averiguar quién era Ella. El hombre La siguió pero una vez más sin importar lo rápido que cabalgaba, no la podía alcanzar mientras Ella seguía al mismo paso. Algo extraño ocurría.
La tercera tarde Pwyll tomó su caballo, con montura, listo para cabalgar, hacia el Túmulo. La Dama apareció una vez más y mientras pasaba Pwill montó su caballo y corrió tras Ella, pensando que sería fácil alcanzarla. Sin embargo, no importando cuan duramente cabalgaba su caballo, no La pudo alcanzar. Luego de un largo tiempo, exhausto, La llamó,
“O doncella, en el nombre del mejor amante, quédate para mi”
“Me quedaré con gusto”, Respondió Rhiannon, “Y habría sido mejor para tu caballo que me preguntaras mucho antes.”
La Dama se detiene y remueve el tocado que cubre su rostro, develando Su belleza.
“Dama” dice Pwill “Me dirás tu propósito”
“Te lo diré” dice Ella, “Mi mayor propósito era encontrarte.”’

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Volviendo del Inframundo Rhiannon y Pwill se casan y reinan felices en los Summerlands durante tres años. Hasta que Rhiannon da a luz a su hijo Pryderi, que significa “ansiedad”. A los tres días Pryderi desaparece y Rhiannon es culpada de haberse comido a su bebé.
Pwill enfurecido ordena el exilio de Rhiannon fuera del castillo en los establos por siete años.
Un paisano llamado Tiernon tenía una yegua y pasó la noche en su establo para ver el nacimiento de un potro. Al nacer este, un enorme buitre entró por la ventana y se robó el potro, en su lugar apareció un bebé. Tiernon noto el parecido entre el bebé y los soberanos y lo llevó al palacio.
Pwill libera a Rhiannon de su castigo.Su hijo de Cabellos Dorados, mitad humano, mitad Elfo, reinaría luego de morir Pwill.

Texto Adaptado de Kathy Jones “Spinning the wheel of Ana”

y de “Mabinogion”, Leyendas Galesas.

 

¿Porqué ser Sacerdotisa o Sacerdote?

¿Por qué ser Sacerdotisa?¿Cuales son las ventajas y cuales son las desventajas si es que las hay de tomar votos de sacerdocio? ¿Porqué nos conectamos con la divinidad de esta forma?

Estas y otras preguntas nos llevan a pensar en forma muy global el mundo espiritual. Son preguntas que nos hacemos frecuentemente quienes transitamos este camino. Preguntas que nos llevan a recordar quienes somos en esta red del mundo espiritual, porqué venimos al mundo. Preguntas que nos conectan con el “llamado”, otro misterio cuya naturaleza desconocemos.

Cuando sentí el llamado del Sacerdocio yo era Tarotista, y además del Tarot, me interesé en las Terapias Alternativas. Estudié varias técnicas que me gustaban más y otras menos. Sin embargo sentía que algo faltaba. Si, trabaja con energías, si, me conectaba con símbolos y otros mundos, si podía aplicar lo que sabía a un cierto rango de problemáticas humanas. Pero hasta ahí nomás llegaba. Siempre que estudiaba algo me topaba con una enorme pared que me decía con letra grande “hasta aquí nomás vas a llegar”. Muchos dirán que eso es un “bloqueo”, una resistencia de mi ser, pero eso no es del todo correcto. Los bloqueos también nos protegen de aquello que no conocemos y una pared, es sólo un límite que indica que el camino no es por ahí o que hay que darse una vuelta antes de seguir.

Y el límite con el que me encontraba era muy sencillo. Usara la técnica que usara, llegaba a un punto en que me encontraba con que requería trabajar con alguna fuerza o entidad no humana. Fuera la técnica que fuera, siempre llegaba a lo mismo. Y como soy algo desconfiada de las fuerzas no humanas, sabiendo que no todas son compatibles con la vida, decidí que de verdad quería saber con quién estaba trabajando, no sólo con qué. Y para saberlo tenía que estudiar y no solo estudiar, tenía que abrir una puerta para establecer una relación con las entidades con las que yo deseaba trabajar. Y por motivos muy personales yo decidí que quería conocer y trabajar con y para la Diosa.

Aunque en ese tiempo no sabía bien quien era Ella, cuales eran sus nombres, etc. Ya tenía un punto de partida. Quería ser sacerdotisa porque quería ser consiente del trabajo que se hace del otro lado cuando estamos viviendo en este mundo. Y también quería que este vínculo me dieran la confianza y conocimientos necesarios para entender qué estaba pasando.

No crean que esto que cuento fue algo consciente. Esto es algo que sólo puedo narrar en retrospectiva.

Y un día mientras te entrenas, mientras practicas, te das cuenta de que lo que estamos haciendo es muy sencillo y a la vez extraño, es reconectarnos con un linaje invisible de sacerdotes y sacerdotisas que han servido a la divinidad antes que nosotros. Que de a poco con más o menos conciencia recordamos otras vidas de sacerdocio que podrían o no ser nuestras, recordamos el sacerdocio de nuestros ancestros y ancestras, y nos reconectamos con esta familia de almas que decidió con el uso de su libre albedrío servir a determinadas fuerzas.

Este lazo que se recupera en la medida que buscamos el sacerdocio es un soporte en todas nuestras prácticas espirituales, ya sea para los demás como para nosotros mismos.

Hay una costumbre de la religión Sumeria que a mi me gusta mucho traer a colación cuando hablo de la relación de los humanos con la divinidad y es que nunca debemos aproximarnos en forma directa a la divinidad. Siempre es necesario darse vueltas, contornearse, desviarse, esperar y aproximarse con cautela. Este retraso, esta espera, este viaje es fundamental en la relación con la divinidad, no importando cual sea. Los Sumerios expresaban esto en la construcción de los Zigurats, templos cuyos niveles hacen un largo recorrido hacia el centro. Es una muestra de respeto con el misterio que Ella envuelve.

En este camino hacia el centro nos encontramos con muchas almas que ya han recorrido el camino antes o que lo están recorriendo, y que nos ayudan a entenderlo. Porque es a través del contacto con otros seres humanos que realmente aprendemos sobre el otro mundo y la divinidad. Ella nunca se mostraría ante nosotros sin este protocolo, porque seríamos incapaces de comprenderla.

El voto de sacerdocio es un contrato kármico en que nos ofrecemos a servir a la divinidad y Ella a su ves nos servirá a nosotros. Este es un diálogo, un ir y venir de energía que se establece desde la libertad que tenemos de hacer este compromiso en forma consciente. Las ventajas son el tremendo apoyo que recibimos de Ella en todo nuestro servicio. Las desventajas sólo existen si hemos ofrecido algo que no somos capaces de dar, entonces nuestro voto se transformaría en una carga. Es por esto que el voto debe ser un acto sincero del alma.

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La Sacerdotisa de Baco John Collier 1889

 

Estrés Psíquico, como evitarlo?

Quienes seguimos senderos espirituales que conllevan diversas prácticas podemos caer en estrés psíquico. Sé que estrés psíquico en rigor se refiere al estrés psicológico, que es lo que usualmente se entiende como una tensión mental que proviene de la forma en que abordamos las presiones del medio ambiente, distinto al estrés físico que proviene de una tensión muscular, debido a exceso de esfuerzo físico, aunque ambos estén relacionados. Pero en este caso me voy a referir a estrés Psíquico como a otro asunto más específico, a la Psiquis en el sentido de “alma”, que es de donde se supone que proviene el término psicológico. De todas formas voy a aceptar la idea de que el estrés es uno sólo y que estresar el cuerpo, estresa la mente y el alma a la vez.
No es novedad que prácticas como la meditación pueden ser muy relajantes a veces, y otras veces pueden ser fuentes de tensión mental y pueden llegar a producir ansiedad. Aunque la mayoría de casos descritos se relaciona al abuso de estados alterados*, la verdad es que todo practicante de técnicas espirituales está expuesto a este estrés, ya sea que practique sólo o bajo supervisión. Los efectos más graves comúnmente descritos son episodios de despersonalización, en que la persona “se ve desde fuera” y la “noche oscura” descrita por un monje budista como una entrada irreversible al vacío, una especie de gemelo oscuro de la iluminación.**
No necesitamos estar en una situación extrema para vivir dicho estrés. El Estrés Psiquico se produce por un exceso de prácticas meditativas y el exceso es siempre relativo respecto de otra cosa que estaría en defecto. Por ende para evitar dicho estrés se pueden tomar en cuenta las siguientes opciones.

Ejercicio Físico: una de las formas más promulgadas para evitar el estrés psiquico que uno podría sufrir dada las prácticas continuas es la de hacer deporte o ejercicio físico. En general el yoga y las artes marciales, mantienen ese equilibrio de mente y cuerpo que otras prácticas no mantienen, no porque no sea importante, sino porque es responsabilidad de uno buscar ese bienestar en el sistema nervioso y muscular en otra práctica como el deporte, la danza, la caminata, etc.

Alimentación saludable: y más que saludable, suficiente. Si bien en muchos senderos y prácticas se requiere ciertas prácticas de ayuno, lo cierto es que ayunos prolongados no son recomendados si estamos viviendo el cotidiano, trabajando, estudiando, etc. Las prácticas pueden realizarse antes de comer para no tener la distracción del estómago, pero acto seguido uno debiera proveer al cuerpo sobre todo de hidratos de carbono que inducen una relajación natural. También se deberían evitar períodos prolongados sin comer durante el día. Claramente nada de esto debiera ser en exceso. Tampoco es necesario consumir azucares o productos excesivamente dulces, ya que estos a la larga aumentan la ansiedad, con cereales y frutas es suficiente para inducir dicho efecto.

Dormir lo suficiente: privarse de sueño, no mejora nuestras prácticas, ni mejora la concentración. Si bien podemos querer hacer alguna práctica del noche o al amanecer, debemos encontrar la forma de recuperar el sueño y descansar en otros horarios. Sinó evidentemente caeremos en estrés y ansiedad.

Desplazamiento de lo mental a lo creativo: la mente es como un laberinto y dar vueltas en ella no nos llevará muy lejos a menos que salgamos de ella en algún momento. Para esto nada mejor que poner en acción nuestras manos haciendo manualidades, pintando, escribiendo, etc. Esto nos permite ordenar nuestras ideas y mirarlas con más claridad y puede evitar la tensión mental debido a la sensación de “caos” psiquico.

Mantener contacto con amigos y familiares: cuando el mundo real deja de ser importante para el practicante, entonces estamos a las puertas del estrés. Los seres humanos somos sociales, la soledad y aislamiento puede producir efectos indeseados en nosotros que a veces desaparecen rápido con un simple saludo. Si se desea hacer un retiro de silencio es importante programarlo de acuerdo a nuestras capacidades de mantenerlo y también programar la forma de romperlo, establecer desde el principio, a quienes hablaremos primero cuando volvamos y cómo vamos a compartir esta experiencia con ellos.

Controlar los tiempos de Práctica: combinar la práctica con otras actividades o parcelarla es una buena opción. En vez de meditar treinta minutos, hacer tres prácticas de 10 minutos. En vez de recitar mil mantras, sólo cien. La práctica espiritual NO es cantidad.

Preparar un ambiente relajante: es mejor hacer una práctica meditativa en un ambiente que ayude a la relajación, ya sea mediante esencias, perfumes, el preparar una habitación cálida, darse un baño de tina, preparar una habitación con poca luz, con música de fondo relajante,etc. Todo esto ayuda a que realizar la práctica sea mucho más fácil y a que todo el cuerpo se disponga a esta. Si la práctica va a ser una constante lucha contra un medio hostil, a la larga nos estresaremos más de lo que nos relajaremos.

Evitar el exceso de información: cuando empezamos un sendero espirtual queremos saberlo todo, leemos todos los libros y artículos que encontramos, pasamos largo rato en la web buscando, chateamos con muchas personas que conocen del tema, este exceso de información puede sobreestimularnos, y acelerarnos de forma no recomendable. Es importante dosificar la información que recibimos.

Si aún así sigues presentando estados de ansiedad que no tenías antes de practicar, lo más saludable es suspender la práctica por un tiempo y evaluar los pasos a seguir.

Bib.

*http://thehumanist.com/magazine/september-october-2007/features/can-meditation-be-bad-for-you

**http://www.theguardian.com/society/2014/aug/25/mental-health-meditation

 

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Sacerdotisas y Sacerdotes de la Diosa

Una alternativa espiritual para occidente.

Muchas personas se sienten llamadas a ser Sacerdotisas o Sacerdotes de la Diosa sin embargo muchas veces no tenemos claro qué significa o por qué queremos asumir ese roll.

En occidente las culturas que adoraban a la Diosa fueron suprimidas, lo que quedó fueron remanentes de ese culto en las religiones dominantes. En otras culturas la Diosa permaneció y existen cultos en su honor. El objetivo de formar y entrenarse como sacerdotisa de la Diosa es devolverle el lugar que tuvo en el pasado. No es necesario que ella aparezca ante nosotros de la misma forma y por ende este es un sendero creativo, que debe ajustarse a las nuevas necesidades del ser humano en el mundo civilizado.

En la tradición de Avalon se trata de traer de vuelta una leyenda, supuestamente Avalon existió como una isla cuando las cercanías de Somerset estaban inundadas. Esto fue modificado por la construcción de diques y por los cambios climáticos, hasta que la región de Somerset, si bien está bajo el nivel del mar, está prácticamente seca. Si bien esto es sólo una teoría es una forma común en que se tejen estas leyendas de otras realidades que desaparecen y que por ende pasan a ser parte de la memoria colectiva de otros mundos. Los Tuatha de Danann cuando fueron vencidos por los Milesios descendieron al inframundo también. Todos estos recuerdos que quedan atrapados en la noche de los tiempos pueden ser traídos de vuelta en nuevas formas a la realidad cotidiana.

Las sacerdotisas/tes de la Diosa quieren dar a la Diosa una presencia física, un templo, un rostro, representaciones artísticas, música, ceremonias, etcetera. Si bien sabemos que podemos acceder a su belleza mirando el cielo o contemplando un paisaje, en el mundo civilizado necesitamos a veces de muchos artilugios para conectarnos con los mundos espirituales. Usamos velas, incienso, altares, herramientas y todo esto forma parte de nuestra forma de conectarnos cotidianamente con la naturaleza, ya que no nos es tan fácil acercarnos a ella con tanta frecuencias.

El sendero de las Sacerdotisas en nuestra tradición es público y por ende no sería adecuado para alguien que viva su espiritualidad en forma escondida o privada. Si bien siempre podemos mantener en privado parte de nuestra espiritualidad, tenemos que ser capaces de compartir para dar a conocer a la Diosa.

Podemos elegir dar a conocer Diosas locales o de nuestra propia cultura. En la tradición de Avalon se destacan Diosas Galesas, Irlandesas o Celtas, pero no necesariamente tenemos que limitarnos a esa región. Podemos extender este trabajo a otras Diosas o divinidades femeninas que nos llamen, o podemos también hablar de la Diosa en forma general.

Susana Aguilar

Sacerdotisa de la Diosa

El devenir de una Sacerdotisa de la Diosa

Luego de mi dedicación como Sacerdotisa de la Diosa a los pies del Tor en Glastonbury, comenzaba una nueva vida para mi, por un lado era el momento de regresar a mi tierra, a mi amado Chile, por otro lado era el momento de ponerse a trabajar, de poner a prueba todo lo que había aprendido.

Ser sacerdotisa ha sido un constante devenir y una constante dedicación. Cuando se toman los votos de compromiso con la Diosa algo cambia en lo más profundo del ser, algo que hace que, de alguna forma, nuestro crecimiento espiritual y aprendizaje se acelere. ¿Hacia donde? No lo sabemos en principio, pero sabemos que es hacia donde podremos manifestar mejor el Sacerdocio y ser una mejor servidora para la o las Diosas que consideremos. Las consecuencias de tomar los votos son múltiples, ya que al ser compromisos tan profundos hechos en el centro del laberinto de nuestra alma, comienzan a actuar por si solos y a modificar nuestra realidad. De alguna forma el vínculo con la Diosa se vuelve tan fuerte, que la vida se transforma en algo como seguir un hilo que va tirando hacia algún lugar, el camino comienza a dibujarse y al haber hecho el compromiso de seguirlo, ya no hay cuestionamientos, sino una enorme confianza en lo que viene. A veces los cambios que trae este devenir no son fáciles. A veces son parte exclusiva de nuestro trabajo como Sacerdotisa y a veces son cambios en el ámbito personal, que nos llevan a tener más libertad, llegar a ser personas más genuinas y auténticas.

Con mis compañeros de entrenamiento
Con mis compañeros de entrenamiento.

Volver a Chile fue un gran desafío, tenía que buscar la forma de expandir la presencia de la Diosa acá y hablar por Ella. Ocupar espacios, hablar y expresarme, lejos del ambiente seguro de la comunidad en Glastonbury. Contrario a lo que muchos podrían pensar, la Diosa no requiere que nos excluyamos del mundo. Por el contrario, a veces nos exige vincularnos al mundo en forma distinta, estudiar algo nuevo, trabajar en algo distinto. Todas las habilidades se conjugan, el Sacerdocio se transforma en una nueva forma de ver el servicio a las demás personas, a la naturaleza, etc. En esta búsqueda de lo genuino a veces tenemos conflictos con un sistema que es irónico y cínico, y como Sacerdotisas de la Diosa, somos responsables muchas veces de dar la cara por aquello que otros callan. Esta cualidad de no tranzar y no dejarse pasar a llevar, tiene que ver con nuestra misión activista en la sociedad y también con la dignidad que defendemos que los seres humanos debemos reclamar.

Un entrenamiento espiritual produce cambios físicos en el cuerpo, lo hace de una forma más resistente a algunas cosas, y también más sensible a otras. Mi entrenamiento fue acompañado de mi trabajo en terreno en una institución de conservación del medio ambiente, me acostumbré a trabajar bajo el frío, la lluvia, el viento, a veces en invierno bajo cero grados y otras veces en verano bajo la tupida lluvia del clima de la isla. La motivación mía de hacer este trabajo era estar más cerca de la tierra y conocerla en una forma mucho más directa, además de mejorar mi condición y resistencia física. Pero en suma luego del entrenamiento mi cuerpo se ha vuelto mucho más sensible a las corrientes energéticas, todas las sensaciones se agudizan y por ende se vive en un estado de asombro y perplejidad que a veces resulta abrumador. Como resultado soy muy sensible a la luz, los sonidos, los olores, también tengo muchas sensaciones de corriente durante mis prácticas o fuera de ellas. Esto sin duda hace que uno requiera más descanso, el sistema nervioso, al estar tan despierto se agota mucho más. Por otro lado, dolores y otras dolencias se vuelven más tenues, en la medida que uno está más consiente de ellos y puede actuar con más rapidez.

Dedicación como Sacerdotisa
El día después de mi dedicación como Sacerdotisa de la Diosa.

Del punto de vista emocional, como Sacerdotisa tengo el deber de hacerme cargo de lo que siento, de mirarlo y darle espacio para expresarse. Sin embargo también necesito ser capaz de reconocer que estas emociones que son muy reales, son sólo una parte de mi y que en el fondo, potencialmente, todas existen en  esta memoria profunda de la conciencia. Lo que quiero decir con esto, es que nos hacemos consientes de que sentirse bien o mal es natural, no es algo de lo que haya que huir y que podemos entrar y salir de distintos estados de ánimo haciendo diferentes actividades. Esto es algo que ocurre con frecuencia en el ritual, entramos en un cierto estado de ánimo que no era visible en la actividad cotidiana y nos vamos haciendo consientes de a poco de aquello que sentimos y que a veces no atendemos.

Psicológicamente el cambio es claro, porque una Sacerdotisa de la Diosa, no habita en una realidad totalmente convencional. Accedemos a explorar la fantasía como real, y eso nos permite interpretar la realidad en un sentido simbólico, acceder a nuestro subconsciente en forma permanente. Esta apertura a lo fantástico, a las visiones de la mente, a las ilusiones, y a otros mundos, generalmente son reprimidas por nuestra psiquis, permitirles emerger requiere de un ambiente seguro, ambiente mental del cual somos responsables, ya sea que estemos practicando nuestra propia visión o ya sea que queramos abrir el mundo psíquico de otras personas. Para esto muchas veces sirve tener el apoyo de una psicóloga o terapeuta y es frecuente que muchas lo necesiten como apoyo a la experiencia.

El Tor-Glastonbury
El Tor, Glastonbury.

Los cambios sociales también son notorios. Nuestra tradición enfatiza la presencia pública de Sacerdotisas, el rol de activista y la apertura hacia los demás de lo que hacemos. Esto nos expone al escrutinio y juicio de las demás personas, hace que tengamos que enfrentar situaciones en que podemos ser discriminadas o en que se puede hacer burla de nosotros. Afortunadamente estas situaciones, no son frecuentes en el mundo occidental, es más bien el temor que tenemos a ellas que es fuerte. En mi caso, quise adoptar el tatuaje de la media luna en la frente como símbolo de mi dedicación, este a veces asusta a las personas y soy consiente de que en ciertos ambientes de trabajo, por ejemplo, no es bienvenido. Esto me obliga a cubrirlo, sin embargo lo tomo como cualquier otra obligación en cuanto a la formalidad y el vestuario, no como algo vergonzoso. Por un lado el rol de Sacerdotisas nos da una sensación de estatus, pero como señalo, puede tener una doble faz, y es mi propia responsabilidad no dejarme pasar a llevar en ciertas situaciones, ya que el acto de reclamar el rol del sacerdocio a la Diosa ante la sociedad es uno de los objetivos de este sendero.

Las Sacerdotisas de la Diosa pretenden cambiar la realidad a nuestro alrededor en forma apreciable, “Ella cambia todo lo que toca” y ese cambio debe manifestarse en forma visible para todos quienes deseen acercarse a Ella y las Sacerdotisas trabajamos incansablemente para ellos. Tengo la responsabilidad de que así sea, de reunir a quienes sientan el llamado y de acogerlos para que sepan que no son los únicos, que esta memoria de celebrar a la Diosa es algo que muchas personas llevan dentro y que tenemos la libertad y el derecho de explorarlo.

Ser Sacerdotisa de la Diosa es sin duda el compromiso más grande que he tomado en la vida, y seguirlo ha sido un enorme desafío, me ha hecho viajar, estudiar, compartir, aprender, también llorar, temer y sentirme vulnerable. Es simplemente una forma de vida y tiene todos los matices que esta puede tener, con momentos oscuros y brillantes, con alegrías y dolores. No vivo en un mundo fantástico ni perfecto, creo vivir en el mismo mundo que todos los demás, es la forma de relacionarme con este entorno la que ha cambiado. Ser Sacerdotisa es un vínculo y es un rendirse, dejar de ir contra la corriente, hacia donde dejamos de ser auténticos, y en cambio fluir con la guía de la Diosa hacia el ser genuino.

Susana Aguilar

Sacerdotisa de la Diosa