Citas, Poesía

Libra

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‘¡Oh Tú, Virgen nublada del mundo, cuyos pechos son como lirios de color escarlata pálido ante el sol; méceme en la cuna de tus brazos, para que el murmullo de tu voz me puede arrullar a un sueño como una perla perdida en las profundidades de un silencioso mar.’

Aleister Crowley

Liber 963

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Citas, Poesía

Kabir

Despiértate esta misma mañana, ¡oh cisne!,
levántate y sígueme.
Hay un país donde no imperan ni la duda ni la tristeza,
donde ya no existe el terror de la muerte.
Allí, los bosques primaverales están en flor,
y la brisa nos trae un perfume que dice: “Él soy Yo”.
Allí, la abeja del corazón
penetra profundamente en la flor,
sin aspirar a otro goce.

Kabir

Cábala, Poesía

Como el lirio entre las espinas

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Como el lirio entre las espinas está teñido de rojo y blanco,

Así mismo Ella posee estos dos atributos en su útero,

Los atributos de receptividad y creatividad, la sangre y la leche.

Sus 13 pétalos corresponden a Sus 13 atributos de compasión,

Que Ella manifiesta en sus trece lunaciones,

Y nos protegen cuando Ella se Oscurece,

en Tinieblas, Oscuridad, Caos y Vacío, la Luna Negra.

Las 5 hojas que La rodean,

Son las 5 puertas hacia el otro mundo,

y forman la Copa de sus Bendiciones,

Es por esto que la sostenemos con nuestros 5 dedos.

La Diosa madre del mar, dio a luz al sol,

Bajo el pacto de que su luz siempre fertilizara al Lirio,

Y lo fructificara, por esto decimos:

“Ella es como un árbol frutal cuya semilla está en Sí misma”.

Fuente: El Zohar, Vol 1, Prólogo.

Aquí, encontramos el misterio de Parthenos, de ser útero y semilla a la vez.


Cábala, Poesía

Quien es Ella que luce como el amanecer

“Quien es Ella que luce como el amanecer,

Bella como la luna, Clara como el sol,

Y terrible como una armada con escudos?”

Es el secreto de dos mundos que se unen,

La Hija abajo y la Madre Arriba,

Se unen en la Luna Llena,

Y  Ella se torna fuerte, para protegerlo todo,

Y provee perfección y poder para grandes desafíos.

La Hija recibe fuerza del otro mundo,

Cuando se elevan las aguas femeninas,

Entonces Ella se asemeja a la Madre.

Quien  sea completo en si mismo (Jacob),

Puede amar y “casarse” con estas dos Hermanas,

Sin causar antagonismo, ni engendrar separación,

Por eso te unes con la Madre del Pecho hacia arriba (Leah)

Y con la Hija del Pecho hacia abajo (Raquel).

Quien haga incesto entre la Madre y la Hija,

Enemistará estos dos mundos.

Este es el secreto de la desnudez de la Madre y la Hija,

Qué son también Madre, Hija y Hermana,

Ya que están unidas en amor y afecto,

Y conectadas por la Sagrada Intención,

Quién Las desnude,

Y Las someta a juicios de otros,

No tendrá su porción en el “mundo por venir”

Pues perderá Confianza y Fe.

Fuente: El Zohar, Vol. 11 Trumah.

Aquí encontramos explicada la frase “Pedes in terra ad sidera visus” (la cabeza en el cielo y los pies en la tierra), la unión de las energías del Cielo y la Tierra se hace a la altura del corazón (Tiferet) ya que se unen mediante el afecto, el amor y la intención. Para evitar mezclar ambos mundos (incesto) es que mantenemos el “secreto” (evitar la desnudez de la Madre e Hija), y así no sometemos a juicio nuestras intenciones y por ende no perdemos la fe y confianza. La unión se realiza durante la luna llena al elevar las aguas femeninas.


Citas, Poesía

El Enamorado

“¿Alguien hay?”, y “hay”, había respondido Eco.

Él quédase suspendido y cuando su penetrante vista a todas partes dirige,

con voz grande: “Ven”, clama; llama ella a aquel que llama.

Vuelve la vista y, de nuevo, nadie al venir: “¿Por qué”, dice,

“me huyes?”, y tantas, cuantas dijo, palabras recibe.

Persiste y, engañado de la alterna voz por la imagen:

“Aquí unámonos”, dice,y ella, que con más gusto nunca

respondería a ningún sonido: “Unámonos”, respondió Eco,

y las palabras secunda ella suyas, y saliendo del bosque

caminaba para echar sus brazos al esperado cuello.

Él huye, y al huir: “¡Tus manos de mis abrazos quita!

Antes”, dice, “pereceré, de que tú dispongas de nos.”

Repite ella nada sino: “tú dispongas de nos.”

Narciso y Eco, Ovidio.

Citas, Diosas, Poesía

El árbol Huluppu

En los primeros días, en los muy primeros días,

En las primeras noches, en las muy primeras noches,
En los primeros años, en los muy primeros años,

En los primeros días cuando todo lo necesario fue creado
En los primeros días cuando todo lo necesario fue bien nutrido
Cuando el pan se horneaba en los santuarios de la tierra,
Y era saboreado en los hogares de la tierra,
Cuando el cielo se alejó de la tierra,
Y la tierra se hubo separado del cielo,
Y el nombre del hombre fue elegido;
Cuando el Dios del Firmamento, An, retiró los cielos,
Y el Dios del Aire, Enlil, retiró la tierra,
Cuando la Reina del Gran Abajo, Ereshkigal, recibió por heredad el inframundo,

Él zarpó; el Padre zarpó,
Enki, el Dios de la Sabiduría, zarpó hacia el inframundo.
Pequeños guijarros de viento fueron lanzados contra él;
Granizos enormes
Como embestida de tortugas,
Atacaron la quilla del barco de Enki.
Las aguas del mar devoraron la proa de su barco como lobos;
Las aguas del mar golpearon la popa de su barco como leones.

En ese momento, un árbol, un árbol único, un árbol huluppu (tal vez sauce)
Fue plantado en las riberas del Eufrates.
Un árbol nutrido por las aguas del Eufrates.
Se elevó un remolino del viento sur y lo arrancó de sus raíces
Y desgarró sus ramas
Hasta que se lo llevaron las aguas del Eufrates.

Una mujer que obraba con reverencia a la palabra de An, el Dios del Firmamento,
Que reverenciaba la palabra de Enlil, el Dios del Aire,
Recogió el árbol del río y dijo:

“Yo llevaré este árbol a Uruk.
Yo plantaré este árbol en mi jardín sagrado.”

Inanna cuidó del árbol con su mano.
Asentó con su pie la tierra alrededor del árbol.
Se preguntaba:

“¿Cuánto tiempo pasará hasta que tenga un trono brillante donde sentarme?
¿Cuánto tiempo pasará hasta que tenga un lecho brillante donde acostarme?”

Los años pasaron; cinco, luego diez.
El árbol engrosó,
Pero su corteza no se hendió.
Entonces una serpiente que no podía ser hechizada
Hizo su nido en las raíces del árbol huluppu.
El ave Anzu puso a sus pequeños en las ramas del árbol.
Y la obscura doncella Lilith hizo su hogar en el tronco.

Lloró la joven mujer a quien le gustaba reír.
¡Cómo lloró Inanna!
(Sin embargo, ellos no abandonaban su árbol).

Cuando los pájaros comenzaron a cantar a la llegada de la aurora,
El Dios del Sol, Utu, dejó su cámara real.
Inanna llamó a su hermano Utu, diciendo:

“O Utu, en los días en que los destinos fueron decretados,
Cuando la abundancia se desbordaba sobre la tierra,
Cuando el Dios del Firmamento tomó los cielos y el Dios del Aire la tierra,
Cuando el Gran Abajo fue dado a Ereshkigal por heredad,
El padre Enki, el Dios de la Sabiduría, zarpó hacia el inframundo,
Y el inframundo se levantó y lo atacó…
En ese tiempo, un árbol, un único árbol, un árbol huluppu
Fue plantado en las riberas del Eufrates.
El Viento del Sur arrancó sus raíces y desgarró sus ramas
Hasta que se lo llevaron las aguas del Eufrates.
Recogí el árbol del río;
Lo traje a mi jardín sagrado.
Cuidé del árbol, en espera de mi trono y de mi lecho brillantes.

Entonces hizo su nido en las raíces del árbol
Una serpiente que no puede ser hechizada
El ave Anzu puso a sus pequeños en las ramas del árbol,
Y la obscura doncella Lilith hizo su casa en el tronco.
Lloré.
¡Cómo lloré!
(Pero ellos no abandonaban mi árbol)”.

Utu, el valiente guerrero, Utu,
No quiere ayudar a su hermana, Inanna.

Cuando los pájaros comenzaron a cantar a la llegada de la segunda aurora,
Inanna llamó a su hermano Gilgamesh, diciendo:

“O Gilgamesh, en los días cuando los destinos fueron decretados,
Cuando la abundancia se derramaba en Sumeria,
Cuando el Dios del Firmamento tomó los cielos y el Dios del Aire tomó la tierra,
Cuando Ereshkigal recibió el Gran Abajo como su heredad,
El padre Enki, Dios de la Sabiduría, zarpó hacia el inframundo,
Y el inframundo se levantó y lo atacó.
En ese tiempo, un árbol, un árbol único, un árbol huluppu
Fue plantado en las riberas del Eufrates.
El Viento del Sur arrancó sus raíces y desgarró sus ramas
Hasta que las aguas del Eufrates se lo llevaron.
Yo recogí el árbol del río;
Yo lo traje a mi jardín sagrado.
Yo cuidé del árbol, en espera de mi trono y mi lecho brillantes.

Entonces hizo su nido en las raíces del árbol,
Una serpiente que no puede ser hechizada
El ave Anzu puso a sus pequeños en las ramas del árbol,
Y la obscura doncella Lilith construyó su casa en el tronco.
Lloré.
¡Cómo lloré!
(Pero ellos no abandonaban mi árbol.)”

Gilgamesh el guerrero valiente, Gilgamesh,
El héroe de Uruk, ayudó a Inanna.
Gilgamesh abrochó su armadura de cincuenta minas alrededor de su pecho.
Las cincuenta minas le pesaban tan poco como cincuenta plumas.
Levantó su hacha de bronce, su hacha del camino,
Que pesa siete talentos y siete minas , sobre su hombro.
Entró al sagrado jardín de Inanna.

Gilgamesh golpeó a la serpiente que no podía ser hechizada.
El ave Anzu voló con sus pequeños a las montañas;
Y Lilith destruyó su casa y huyó a los lugares inhabitables y salvajes.
Entonces Gilgamesh aflojó las raíces del árbol huluppu;
Y le cortaron las ramas los hijos de la ciudad, que lo acompañaban.

Del tronco del árbol talló un trono para su hermana sagrada.
Del tronco del árbol Gilgamesh talló un lecho para Inanna.
De las raíces del árbol ella formó un pukku para su hermano.
De la corona del árbol formó un mikku para Gilgamesh,
El héroe de Uruk.

Extraído de http://inanna.iszaevich.net/